Che pibe.....espero te encuentres bien, como te mereces.........que gusto!!! Encontrarme con tu nueva obra....buenísima mi amigo...te felicito....creo que tu talento es incomparable ¡viejo!....no lo dejes aparcado, se sensible con el ya que no te abandonara nunca...........
Un fuerte abrazo a la distancia...tu amigo de siempre Hermel.
Hola Walter: Es un verdadero placer el recorrer tu obra. EXCELENTE por donde la mires: desde su originalidad y creativida, desde el dominio técnico y compositivo y por sobre todo desde la elección cromática que le imprime a todo tu trabajo un grán carcter y dinamismo. IMPRESIONANTE...GRÁN CALIDAD ARTÍSTICA...!!!! Quién pudiera! Felicitaciones y un fuerte abrazo! CAFFA
Esta obra, bien valdría la recreación del bolero de Alci Acosta “la copa rota“ para echar andar la imaginación mientras contemplamos con alma de pintor, y en ese trance, vamos entonando con deleite de trovador, “…Nada remedia con llanto, /nada remedia con vino, /al contrario la recuerda /mucho más mi corazón./ …No te apures compañero / si me destrozo la boca, / no te apures que yo quiero / con el filo de esta copa/ borrar la huella de un beso / traicionero que me dio./ …Mozo, sírveme la copa rota,/ sírveme que me destroza/ esta fiebre de obsesión./ Mozo, sírveme una copa rota,/ quiero sangrar gota a gota,/ el veneno de su amor…”.
“La copa rota” de Walter Félix es una obra hermosa, que en su configuración coquetea con el cubismo dejando en el entramado de su elaboración un cierto aire picasiano, como ya nos tiene acostumbrados el pintor, deja que la línea irrumpa a su antojo entre los colores quebrando la geometría para darle rostro a la forma que va apareciendo de la nada del lienzo vacío .
En este caso nos muestra a una dama tumbada sobre su costado, dejándonos ver el encanto de su femenidad, la desnudez de sus pechos con un desparpajo generoso, mientras una "copa rota" en primer plano se yergue como el elemento que asume el protagonismo captando la atención del observador, la rotura de la copa, sólo es el catalizador del mensaje subliminal de la escena.
El pintor, a sabido sintetizar el contenido de la idea en una preciosa alegoría a la “copa rota”, instrumentada con las bondades y los artificios del color, pero sobre todo con el ingenio y la seguridad que le da el hábil manejo de su talento, donde el trazo obedeciendo a los desvaríos de su impronta va adueñándose de los planos para que cada elemento esté en su sitio.
La articulación de los colores transitan en un laberinto de colores cálidos y frescos, tonalidades que pasan por el Prusia , ocres, naranjas, algún verde, el escarlata y rematando el concierto, el blanco como presencia de autenticidad del contenido, en suma, un engranaje de tonos que se rinden al lenguaje expresivo de la idea, una recreación sin ataduras para que cada uno pueda hacer su propia lectura, una composición equilibrada, desposeída de la saturación que da el exceso de elementos.
Walter Félix en esta pintura no sólo consigue armonizar el color y la línea que se desliza despreocupada de cualquier referencia, sino que, nos deja una hermosa obra para el deleite.
Walter: no solo agradezco tus comentarios... Quiero felicitarte por el tratamiento del color... Mucha, muchísima fuerza en tus obras. Te felicito realmente.
Un abrazo.
Claudio Pescio
-clapes.com.ar-
Maria Esther Torinho M. Esther Torinho
jorge clavijo
Un fuerte abrazo a la distancia...tu amigo de siempre Hermel.
hermel orozco
MANUEL FERIA
Te invito a visitar el mío!!
Juan
Juan Carcagno
Miguel Angel Simili
te mando un abrazo!
Leonardo Heredia
Luko Bonifacino
SERGIO D CAFFARENA
Maria Ester Gazoni
“La copa rota” de Walter Félix es una obra hermosa, que en su configuración coquetea con el cubismo dejando en el entramado de su elaboración un cierto aire picasiano, como ya nos tiene acostumbrados el pintor, deja que la línea irrumpa a su antojo entre los colores quebrando la geometría para darle rostro a la forma que va apareciendo de la nada del lienzo vacío .
En este caso nos muestra a una dama tumbada sobre su costado, dejándonos ver el encanto de su femenidad, la desnudez de sus pechos con un desparpajo generoso, mientras una "copa rota" en primer plano se yergue como el elemento que asume el protagonismo captando la atención del observador, la rotura de la copa, sólo es el catalizador del mensaje subliminal de la escena.
El pintor, a sabido sintetizar el contenido de la idea en una preciosa alegoría a la “copa rota”, instrumentada con las bondades y los artificios del color, pero sobre todo con el ingenio y la seguridad que le da el hábil manejo de su talento, donde el trazo obedeciendo a los desvaríos de su impronta va adueñándose de los planos para que cada elemento esté en su sitio.
La articulación de los colores transitan en un laberinto de colores cálidos y frescos, tonalidades que pasan por el Prusia , ocres, naranjas, algún verde, el escarlata y rematando el concierto, el blanco como presencia de autenticidad del contenido, en suma, un engranaje de tonos que se rinden al lenguaje expresivo de la idea, una recreación sin ataduras para que cada uno pueda hacer su propia lectura, una composición equilibrada, desposeída de la saturación que da el exceso de elementos.
Walter Félix en esta pintura no sólo consigue armonizar el color y la línea que se desliza despreocupada de cualquier referencia, sino que, nos deja una hermosa obra para el deleite.
JORGE ERNESTO IBAÑEZ VERGARA
Adrian Valenzuela
Un abrazo.
Claudio Pescio
-clapes.com.ar-
Claudio Pescio
Jorge Zavalla
Gustavo Lòpez-Cobo