Diría de tu obra que es, si corresponde el término, de un "surrealismo existencialista" Vértigo y soledad de lo humano en unas arquitecturas despojadas, impersonales. Un mensaje para bucear en las profundidades de la mente, angustioso y muy directo.
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La obra de Aminta viene de la más profunda poesía de la tierra. De una sinceridad, sutileza y dilatada espacialidad, nos cuenta renovadamente pero con los símbolos de ayer, que el pueblo andino todavía tiene mucho por decir. Los tonos terrosos sugieren petroglifos, arte rupestre y ancestral. La composición libre, remite al acústico espacio de las cuevas pintadas, o a las cenitales vistas de los enormes diseños de Nazca, monumentales trazados imperceptibles para los hombres de a pie, pero cercanos y tangibles para los dioses y los seres alados, como Aminta.
Todos estamos sentados a la mesa de la traición ¿Quiénes son los traidores y quienes los traicionados? El traficante, el militar ¿paramilitar?, con su gesto de "30" al teléfono, un Cristo mezclado con el pueblo, representado a su vez por personajes locales: músicos, indios, campesinos, y un fuerte contenido religioso presente en la composición que evoca un grupo escultórico de algún retablo barroco, con una pequeña imagen de San Martín de porres, el Santo de los pobres. Todo nos pinta una elocuente radiografía de la realidad sociopolítica latinoamericana, visiblemente exacerbada en una Colombia desgarrada. Estilísticamente, un cierto aire ingenuo pero monumental, resaltado en la desproporción entre las figuras y la "caja escenográfica" donde se desarrolla la escena, como en un teatro. El desmesurado tamaño de las manos que señalan y gesticulan, los detalles realistas, una multiplicidad de objetos cotidianos y hasta los cables, todo pintado con analítica obsesión, recuerda los Equecos y figurillas de devoción popular, cargadas de información referencial, situando espaciotemporalmente el acontecimiento místico-mundano de una Última Cena muy particular.
Contemporaneidad y contundencia, dos constantes en el arte cordobés actual, se evidencian en la obra de Niz. Veo concepto y compromiso, pero también materia y oficio, y un dominio de los medios y el espacio, la importancia de los blancos, la poética de las formas simples y de los recursos gráficos. Una obra para mirar y meditar.
Una obra clara, directa y visualmente bella, y de una paleta muy acertada. Y en mi afiebrada imaginación, veo un río de sange que une a las dos mujeres, perdón.
Me resulta interesante de esta obra, su sutileza y soltura, y que, siendo una acuarela, no carece de fuerza y contraste.
La obra fascinante de Ladislao Kelity, un artista que sin duda dará que hablar en este portal, nos presenta a un atento observador de la naturaleza, además de un meticuloso diseñador jugando a ser Dios en sus telas, metamorfoseando y reproduciendo un zoológico universo que parece no tener fin. Deleita la sutileza en el uso del valor y las calidades de superficie que imprime a sus criaturas.¡Bravo porque no ha muerto la forma en el arte contemporáneo!
Veo en tus obras una voluntad de síntesis y claridad formal, así como un recurrente uso de la diagonalidad, lo que aporta dinamismo a la tranquilidad cromática. En el uso de grandes superficies planas, me recuerda lo oriental.
No puedo salir de mi asombro por tu obra: maravillosa. Me saco el sombrero...
En estas obras sobre papel veo una utilización del recurso gráfico que es muy vigoroso y sugestivo. ¡un gran hallazgo!
Tu obra es muy impresionante, de una sutileza, un vigor y una técnica impecables ¡progresión formal y transmutación! maravilloso.
La lírica obra de Viñas García nos llega por los oídos; se nos va colando lentamente como una suave melodía, de graves acordes, de sutiles notas, de nobles maderas. Figuras extasiadas en una contemplación ensimismada se transmutan en instrumentos que refuerzan simbólicamente esta sensación. El diseño es primordial, articulando rítmicamente la composición; la luz: aterciopelada, la forma: de un manierismo estilizado pero de fuertes volúmenes, mujeres que se despliegan, soñolientas, como una música de cámara.
Tu prolífica obra sorprende por su bello y particular contenido poético.
Nuevamente me sorprende la viceralidad del arte latinoamericano: una actitud formalmente audaz y un color poético y profundo.
Misteriosa simetría de la naturaleza, ritmo, trascendencia, y algo que hoy en día no se ve tan a menudo: está bien pintado...Excelente encuadre, excelente el haber prescindido del color concentrando la atención en la belleza de la forma.¡Cómo con tan poco se puede decir tanto!
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