Gregorio Vigil-Escalera Alonso Crítica 31/10/2007 Los vivos hacen su zafra a costa de los muertos, los incautos y tumbones. Indiferencia humana con ausencia absoluta de comprensión ni esperanza. Algún bronce ennegrecido o algún mármol roto hablan de tiempos pasados rumiando en cabezas calvas. Ciudad subterránea no vista por los turistas. Ciudad de polvo y coral. De nubes preñadas de rayos. Ciudad de sedas y harapos. Vestida de pobre y presumida de rica. Guiño y soflama. Miseria y hastío. Un joven místico de los metales, el agua, las flores y los colores, plasma visiones desveladas en el cotidiano andar. Es un surrealista buscador de un método que lo libere y defienda en la conquista de su universo plástico. Creyente de los dioses pobladores del Caribe se lanzó a las aguas cuando perdió la esperanza.
Martín La Spina 07/10/2006 Nuevamente me sorprende la viceralidad del arte latinoamericano: una actitud formalmente audaz y un color poético y profundo.
Indiferencia humana con ausencia absoluta de comprensión ni esperanza.
Algún bronce ennegrecido o algún mármol roto hablan de tiempos pasados rumiando en cabezas calvas.
Ciudad subterránea no vista por los turistas.
Ciudad de polvo y coral. De nubes preñadas de rayos.
Ciudad de sedas y harapos. Vestida de pobre y presumida de rica.
Guiño y soflama.
Miseria y hastío.
Un joven místico de los metales, el agua, las flores y los colores, plasma visiones desveladas en el cotidiano andar.
Es un surrealista buscador de un método que lo libere y defienda en la conquista de su universo plástico.
Creyente de los dioses pobladores del Caribe se lanzó a las aguas cuando perdió la esperanza.