De color rojizo el cielo y su reflejo sobre la superficie inquieta del mar, surf, oyendo violines, my young bride, Midlake.
Artista
Más obras de antonio gallero
Los versos que me recitaste bajo los primeros sayos de sol, cuando los fantasmas del amor flotaban en tre las partículas de aire que nos albergaban, respirábamos y saboreábamos.
El lugar donde habitan las musas está a medio camino entre la mente y la obra, envuelto en el aire y arropado por el aterciopelado susurro de un violín, y la luz que descubre los secretos mágicos entre formas y colores, que cobran vida desde lo inexistent
Amaneciendo en Amsterdam
“Cai, por la madrugá, cómo me huele a sal, mi cai…”
seis, repito, cinco, te mato y me cuento veinte.
Benagalbón y una cerbecita fresquita
artistasdelatierra.com