La danza del dominó
Artista
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Amanecer en Den Haag, La Haya.
Homenaje a Antonio Molina
Mi sobrina Maria y yo echamos un día estupendo, nos tomamos unos tintos, nos zampamos un bocata de filetillos y pintamos un cuadro en la placita del centro de Periana, un pueblecito de la alta Axarquía con mucha luz y buena gente.
Los versos que me recitaste bajo los primeros sayos de sol, cuando los fantasmas del amor flotaban en tre las partículas de aire que nos albergaban, respirábamos y saboreábamos.
seis, repito, cinco, te mato y me cuento veinte.
Si no recuerdo mal, ese día me di una ducha, me afeité y ...¡vaya!, no recuerdo,
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