Vente a comé pehcaito a la Marina, y luego eshamo una olita que aquí rompen de poniente.
Artista
Más obras de antonio gallero
seis, repito, cinco, te mato y me cuento veinte.
Sonando el violín, una noche de moraga en la Torre de Benagalbón.
Caminante no hay camino, se hace camino al andar.
El lugar donde habitan las musas está a medio camino entre la mente y la obra, envuelto en el aire y arropado por el aterciopelado susurro de un violín, y la luz que descubre los secretos mágicos entre formas y colores, que cobran vida desde lo inexistent
sax o sex agerao
Mucho ruido y pocas nueces, algunos frutos secos acompañando al ron, y seca la nevera, pereo donde comen dos, comen tres, doy vueltas del revés.
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