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Jorge Alejandro Escobar Ramírez

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Jorge Alejandro Escobar Ramírez

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Comentarios recibidos

amigo jorge, este retrato es muy potente, esta perfectamente captado el animo del modelo, es muy exppresiva, respecto al resto de tu obra, los monstruos tambien me gustan
Esta obra es realmente bella. esta cargada de toda una fuerza visual invreible. tu trabajo es similar a"El Papa" de Francis Bacon
Hola Jorge, qué agresividad, que miedo y dolor. Has visto mucho sufrimiento y lo representas con una vivacidad increíble.Un saludo afectuoso. Rosario Rebull
Toda tu obra me parece llena de dolor, de miedo, de monstruos que en ocasiones pueblan nuestras mentes. Es impactante y sobrecogedora. Tiene mucha fuerza.
Rabioso expresionismo que parece buscar un paso más allá en El Grito de Edward Munch. La pincelada bruta a lo Auerbach le confiere un carácter aun más inquietante. las propuestas arriesgadas son siempre de aplaudir, y esta es muy arriesgada. Únicamente echo a faltar un punto de dinamismo en la composición, o quizás otra perspectiva, que lo aleje del retrato.
Este pintor ecuatoriano nos introduce de lleno en la iconografía del universo concentracionario del horror y de la alucinación. Forma parte de la terrorífica huella que deja la visión de la existencia destruida, la tortura, el espanto y el dolor.

Un magistral antecesor, Francis Bacon, expresaba su intensa inquietud y miedo con una figuración surgida desde estos mismos presupuestos  pues estos iconos son reflejo de la propia soledad del creador, soledad fantasmagórica y alucinatoria, fruto de sueños rotos y atormentados. Y otro, Goya, no menos genial,  nos iniciaba en esa contemplación.

La eficacia de estas imágenes retratros reside en su simplicidad, en su paradójica falta de forma que es al mismo tiempo la descomposición de la negrura, del abismo en que se encuentran. Somos habitantes cuya vida transcurre colectivamente, nos vemos, nos escuchamos y en cambio somos incapaces de compartir y conjurar nuestro íntimo sufrimiento y nuestro pavor. Porque el infierno, pensamos,  son los otros.

Y esta mirada siempre estará presente y nos evoca  un mundo en que la condición humana se empeña en exterminarse, en no darse tregua, en extinguirse, en definitiva.

Esta obra quedará como parte de este tenebroso legado.