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Artista

César Leal Jiménez

La Habana · Cuba

Comunidad

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En esta obra hay una clara referencia a la nueva objetividad, a Dix y a Grosz, a una tendencia quer tenía una clara intencionalidad política y social. Eran años y momentos de acero en Europa los que motivaron a un conjunto de artistas a intervenir desde un planteamiento estético que entroncaba realismo, futurismo y cubismo.

En este trabajo de César Leal, que parte de unos fundamentos similares, se propone con una simbología caricaturesca, una semblanza plástica de lo que ha sido un fenómeno presente en Latinoamérica en estas últimas décadas: el militarismo. Un perfil duro, cruel, sordo, manipulador (la lengua como arma), mantiene abrazado a su víctima, que está vendada y amordazada, inerme, que con esa corona de laurel está pidiendo la paz.     

La organización de la composición, su fuerza cromática con ese contraste verde/blanco, con dos figuras abarcando todo el lienzo, y ese primer plano, tratan de ejercer sobre el espectador la tensión que le lleva a una realidad histórica que se manifiesta día a día, a ver en esa representación una humanidad incapaz de comprender a sí misma, a unas fuerzas que únicamente saben dominar, destruir, enarbolar enseñas de guerra. Y sus víctimas. Un realidad tan cercana que no queremos verla y que esta imagen evidencia.

Un trabajo que nos impresiona por su pasión, sinceridad y autenticidad, derivado de una maestría plástica indudable. 
 
Cesar nos muestra en esta obra como el título ayuda a comprender lo que quiere expresar el autor. El descanso con los brazos en alto y apoyados en la cabeza. Expresión de placer y mirada perdida. Agarra fuerte con la tercera mano la cervecita y la cuarta mano el pitillo.  Refuerza todo ello por el encuadre casi  en círculo que  obliga al observador que no se desvie del asunto principal. Buena composición y técnica. Moderniza la obra con cuadrículas, cortes y duplicidades. Sin embargo, el color rojo no ayuda a la tranquilidad y placer. Aunque es un tono de la noche quizá le hubiese ido mejor un tono de evasión. El título tiene mucha gracia.
mE gusta tu trabajo César,tu claroscuro y gran luminosidad que ofreces resalta las formas y contrastes, y ese pañuelo con la sonrisa muy bueno..una crítica muy Orweliana.