IGOR CORRALES, PINTOR Y ESCULTOR CONQUISTÓ EUROPA.
De Somoto, Nicaragua a Europa.
Igor Corrales Díaz.
Cambie el tamaño de la letra
- A A A +
Se define como un autodidacta artístico, y es que el Maestro Igor Corrales Díaz, es un pintor y escultor innato, su sensibilidad y destreza se aprecia en sus obras pictórica y escultural.
El arte singular de este hombre originario de Somoto, departamento de Madriz, Nicaragua, nacido un 15 de Julio de 1972, inició plasmando su terruño norteño, todo el color y la vida de paisajes naturales y personajes cotidianos. Su fructífera y vasta trayectoria artística nacional e internacional lo han llevado a presentar exposiciones en 28 países tanto de América, El Caribe y Europa.
«Comencé a pintar a los 14 años de edad y no he parado. Y a pesar de que durante mi niñez y adolescencia me toco vivir en un ambiente belicista, la guerra civil de la década de los 80, la falta de mi padre Marvín Corrales Irías, a quien los sandinista mantuvieron en sus cárceles por casi 11 años y el horror de el Servicio Militar Obligatorio. Nunca me gustaron las armas y ese período significó matarnos entre los mismos hermanos nicaragüenses…
Sobre el artista
El artista
IGOR CORRALES, PINTOR Y ESCULTOR CONQUISTÓ EUROPA.
De Somoto, Nicaragua a Europa.
Igor Corrales Díaz.
Cambie el tamaño de la letra
- A A A +
Se define como un autodidacta artístico, y es que el Maestro Igor Corrales Díaz, es un pintor y escultor innato, su sensibilidad y destreza se aprecia en sus obras pictórica y escultural.
El arte singular de este hombre originario de Somoto, departamento de Madriz, Nicaragua, nacido un 15 de Julio de 1972, inició plasmando su terruño norteño, todo el color y la vida de paisajes naturales y personajes cotidianos. Su fructífera y vasta trayectoria artística nacional e internacional lo han llevado a presentar exposiciones en 28 países tanto de América, El Caribe y Europa.
«Comencé a pintar a los 14 años de edad y no he parado. Y a pesar de que durante mi niñez y adolescencia me toco vivir en un ambiente belicista, la guerra civil de la década de los 80, la falta de mi padre Marvín Corrales Irías, a quien los sandinista mantuvieron en sus cárceles por casi 11 años y el horror de el Servicio Militar Obligatorio. Nunca me gustaron las armas y ese período significó matarnos entre los mismos hermanos nicaragüenses…