hola Gabriela,como se siente la nostalgia del ave, me ha pellizcado el corazón, me ha dado una pena infinita porque si nadie lo remedia seremos nosostros quien miraremos así la naturaleza
aurelio dominguez carranza
EN ESTE TIEMPO QUE VIVIMOS, TODOS TENEMOS NUESTRAS AÑORANZAS.
PRECIOSA OBRA
CARLOS ORDUÑA BARRERA
Gabriela, una obra de gran profundidad. Creativa y que obliga a pensar.
Gracias por tu comentario
***** P R I E T O ***** *
UNA GRAN OBRA, SIN DUDA ALGUNA.FELICIDADES!
Joli Huertas
Hola Gabriela:Bravo por tu sentimiento real (que no virtual) sobre la vida.
La juventud ( lo virtual y nuevas tecnologías)se curan con los años que són las la experiencia sobre las cosas.
Dicho esto devo decirte que pintas extraordinariamente bien.O quizas esta ave, aqui representada es una fotografía ?Felicidades por todo.
Roberto Martinez
Hola Gabriela.
Me gustó mucho la técnica, pero aún mas el concepto..
Saludos.
César Meliá
Me parece fabuloso el dominio que tienes de la tecnica pero por encima de eso, tu creatividad... Esta obra es genial, sigue creando!! felicidades... (Gracias por tu comentario, me ha resultado muy agradable encontrarmelo y además eso ha echo que pueda haber conocido tu obra...)
Pons Tello
El mito de la caverna de Platón expone las contradicciones de observar el mundo a través de sus reflejos proyectados.
Estamos en una sociedad virtual donde vivimos y sentimos a través de las imágenes.
Pero ningún icono, ninguna representación, puede substituir la experiencia directa de la cosas.
Perdidos o distorsionados los espacios primigenios, el ave (antiguo símbolo del espíritu libre) añora lo que fue y ya no es.
PRECIOSA OBRA
Gracias por tu comentario
La juventud ( lo virtual y nuevas tecnologías)se curan con los años que són las la experiencia sobre las cosas.
Dicho esto devo decirte que pintas extraordinariamente bien.O quizas esta ave, aqui representada es una fotografía ?Felicidades por todo.
Me gustó mucho la técnica, pero aún mas el concepto..
Saludos.
Estamos en una sociedad virtual donde vivimos y sentimos a través de las imágenes.
Pero ningún icono, ninguna representación, puede substituir la experiencia directa de la cosas.
Perdidos o distorsionados los espacios primigenios, el ave (antiguo símbolo del espíritu libre) añora lo que fue y ya no es.