Muy buena obra por su fuerza , textura y color.Felicitaciones!!! Maria
Francisco Urquizo
De todas maneras me recuerdas a Antoni Tpies. Manejas la fuerza del color con maestría, es el color el que se expresa con personalidad propia; la composición, bien lograda, por cierto, es solo una escusa para la presencia del color como autentico protagonista de la pintura. Felicitaciones. Te invito a visitar mi obra, aquí mismo, en artistas de la tierra.com. Tu comentario me será muy grato.
Marcelino González
Muy buena tu obra, muy bien lograda.
Que difícil es hacer obras simples pero ti lo consigues Suerte y sigue deleitándonos con tus obras.
Gregorio Vigil-Escalera AlonsoCrítica
Tuve ocasión de encontrarme con Daniel en la reciente Feria de Arte Independiente de Madrid, en la que él era expositor.
Es un hombre con una pasión insospechada, la que le provoca precisamente a indagar constantemente, siempre a indagar por el secreto de la materia, ese secreto que él trata de hacer salir a la luz para que pueda deslumbrarnos.
Sobre esas capas de polvo de mármol, arena, óxido, conforma una contextura que se desangra más allá de su envoltura física, que reinventa y reescribe lo que ya estaba hecho pero vuelve a dictar hasta que ese santuario fluye y gotea con el dolor del negro, el plasma del rojo, el alba del amarillo, la virginidad del blanco y la turbiedad del ocre.
Las obras, vistas físicamente, dan fe de una mapa mural ante el cual percibimos el silencio de una ceremonia que guarda el secreto, lo repito, ese secreto que él trata de desvelar hasta cierto punto porque la esencia se fragmenta en cada pieza hasta logra un todo armónico.
Claver Herrera es un informalista puro y duro y no lo esconde. Lo reivindica con un magisterio de artista llamado a un ayuntamiento con lo físico, con lo telúrico, con las propiedades de la tierra, con sus sustancias, con el primitivo lenguaje del que él se hace eco para desgranar una a una sus orografías y sus paisajes.
Según él, es un labor que no tiene fin, cada día descubre nuevas posibilidades, nuevas texturas, nuevos fulgores y entonces una pasión no agotada, sino en calma, vuelve a renacer. Que así sea.
Que difícil es hacer obras simples pero ti lo consigues Suerte y sigue deleitándonos con tus obras.
Es un hombre con una pasión insospechada, la que le provoca precisamente a indagar constantemente, siempre a indagar por el secreto de la materia, ese secreto que él trata de hacer salir a la luz para que pueda deslumbrarnos.
Sobre esas capas de polvo de mármol, arena, óxido, conforma una contextura que se desangra más allá de su envoltura física, que reinventa y reescribe lo que ya estaba hecho pero vuelve a dictar hasta que ese santuario fluye y gotea con el dolor del negro, el plasma del rojo, el alba del amarillo, la virginidad del blanco y la turbiedad del ocre.
Las obras, vistas físicamente, dan fe de una mapa mural ante el cual percibimos el silencio de una ceremonia que guarda el secreto, lo repito, ese secreto que él trata de desvelar hasta cierto punto porque la esencia se fragmenta en cada pieza hasta logra un todo armónico.
Claver Herrera es un informalista puro y duro y no lo esconde. Lo reivindica con un magisterio de artista llamado a un ayuntamiento con lo físico, con lo telúrico, con las propiedades de la tierra, con sus sustancias, con el primitivo lenguaje del que él se hace eco para desgranar una a una sus orografías y sus paisajes.
Según él, es un labor que no tiene fin, cada día descubre nuevas posibilidades, nuevas texturas, nuevos fulgores y entonces una pasión no agotada, sino en calma, vuelve a renacer. Que así sea.