El Abrazo
Artista
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artistasdelatierra.com
Esas manos largas, rostro serio, mirada ausente, perdida, personaje vagando en sus pensamientos; manos que alargan el ritual en unos brazos famélicos, peleados con la forma; es evidente que se escatima el sentimiento en una mano al revés hecha adrede para representar el abrazo no fraterno, una lucha interna reflejada en la expresión. La actitud del abrazo dice mucho del estado de ánimo de los protagonistas.
La obra de Carlos Blanco no surge de nociones preconcebidas, su trabajo es espontáneo y diáfano, siguiendo su impulso, aupado en una capacidad creadora fértil, donde una pincelada en plena libertad, alarga el trazo siguiendo el esbozo del dibujo, encontrando la representación buscada en la idea que se tiñe de colores frescos, con la frescura de su juventud, impronta que aviva a su imaginación a una creación sin linderos ni atajos.
Su pintura se va fraguando en la inquieta necesidad de capturar en el lienzo la sensación de un sentimiento, una emoción que se va generando poco a poco con la aplicación de capas tenues y transparentes de óleo, prescindiendo de pinceladas toscas opta por la huella sutil, diáfana y limpia, que resulta luminosa en la expresión, logrando una composición original, ligera, lejos de solemnidades artificiosas.
El abrazo de Carlos Blanco, es una obra que va más allá de la mera representación de la imagen, permite abordar el tema dentro una recreación expresionista, un impulso representativo, donde queda reflejado el gesto, la expresión del sentimiento contenido en el hecho mismo del abrazo, en la actitud de los seres representados, expresionismo con pequeños matices caricaturizados, irónicos, en la fuerza de la representación, destellos avivadores que logran eficacia estética en la composición
Seguramente este pintor nos seguirá sorprendiendo con creaciones que ya tienen originalidad y denotan un oficio tempranamente cultivado.
Enhorabuena.
Traigo a colación esta introducción a cuenta de esta magnífica obra de Carlos Blanco, cuya expresión no está referida a significados sino a sentimientos.
Pero quizás lo primero que tenemos que apreciar es el orden compositivo, su centralidad y a partir de ella, girando, el mundo muy propio de él, el que crea a partir de la curva, de la órbita, del círculo, de la espiral y la vuelta, hasta hacer fluir los símbolos icónicos de las emociones, ésas que reflejan soledad, tristeza, amor y muerte. No hay rectas, destrurían el marco conceptual sobre el que se construye la iconografía. Huye de lo convencional de la belleza, de arquetipos, de las perfecciones inmaculadas, para mostrarnos, igual que Picasso, que nuestra naturaleza ha nacido con signos de vejez y extinción, y por eso, su belleza se encuentra en el rostro de su propia fragilidad y miseria.
Pintura del tiempo del fin sobre el tiempo de la angustia. Es nuestro retrato y un momento perenne de nuestra historia plástica queda grabado. ¿Serán nuestro odio a la mortalidad?
Fascinante.
Fernando Jaque Artista Visual
Me encanta. ¿Podrías decirnos algo más de él?