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el oficio del pintor
Carlos Vásquez y el oficio de pintor
¿Por qué la obra de Carlos Vásquez tiene la dignidad de ser colgada?. Creo que en ella hay algunos elementos para arriesgar dos respuestas provisionales: La primera podría ser de orden práctico: la obra esta elaborada con un ingenioso ardid: parece textura desentramada y vuelta a urdir con colores, así desvela contundentemente a su propio observador, que puede ser un competente lector de perspectivas trazadas con hilos cromáticos … abre la posibilidad de que emerja una relación, al menos transitoria, porque la forma logra detener al espectador, provoca un remirar hacia ella, la obra lo complace en el instante y el le entrega su tiempo, esta acción es un acto de libertad, del mirar denso. La obra Hace posible la escena mágica de observar a alguien que observa…. el tiempo ahí se detiene.
Y una segunda salida sería de índole pragmático: La conjetura insalvable por la técnica… y aquí el gesto pictórico de Carlos Vásquez ha logrado también su cometido, le ha creado la ilusión a su desvelado observador de que es “fácil” pintar la realidad y el procedimiento entonces se vuelve simple: tela, instrumentos colores materiales e inspiración en el autor… la atávica estrategia pictórica ha sido nuevamente puesta en funcionamiento por el talento: ha “encubierto” al autor, el no está en la obra, su humanidad se ha vuelto trazo, huella… Una obra que ofrece la posibilidad del preguntarnos frente a ella: de qué esta hecha y cómo ha sido realizada nos sugiere una pregunta “natural”: ¿qué mundo es el que se muestra en ella? Y la respuesta entonces es polémica: se percibe que está tejida con el dualismo: materialidad y artifi cio, naturaleza y urbanidad, oscuridad y luz, percibido en los contrastes de las sugerentes perspectivas que insinúan relieves y superfi cies lisas, policromía y ausencia de color, colores sólidos y fi guras huidizas y los umbrales que conectan el adentro y el afuera de su existencia. El marco de la obra esta delimitado por el color…
Carlos Vásquez nos sugiere a su manera un antídoto contra el olvido de la memoria, y nos recuerda de lo que estamos hechos y lo que somos: Tradición y creación; legado y reinvención…Carlos Vásquez nos asoma sin ambages a un viejo nuevo problema: ¡¿Qué es la pintura?! Y su obra nos provee una pista de la respuesta posible… Cuando el protagonista de un trazo humano o de una huella intencionada es el color es porque ella conlleva en sí misma la aspiración de ser pintura.
¿Por qué la obra de Carlos Vásquez tiene la dignidad de ser colgada?. Creo que en ella hay algunos elementos para arriesgar dos respuestas provisionales: La primera podría ser de orden práctico: la obra esta elaborada con un ingenioso ardid: parece textura desentramada y vuelta a urdir con colores, así desvela contundentemente a su propio observador, que puede ser un competente lector de perspectivas trazadas con hilos cromáticos … abre la posibilidad de que emerja una relación, al menos transitoria, porque la forma logra detener al espectador, provoca un remirar hacia ella, la obra lo complace en el instante y el le entrega su tiempo, esta acción es un acto de libertad, del mirar denso. La obra Hace posible la escena mágica de observar a alguien que observa…. el tiempo ahí se detiene.
Y una segunda salida sería de índole pragmático: La conjetura insalvable por la técnica… y aquí el gesto pictórico de Carlos Vásquez ha logrado también su cometido, le ha creado la ilusión a su desvelado observador de que es “fácil” pintar la realidad y el procedimiento entonces se vuelve simple: tela, instrumentos colores materiales e inspiración en el autor… la atávica estrategia pictórica ha sido nuevamente puesta en funcionamiento por el talento: ha “encubierto” al autor, el no está en la obra, su humanidad se ha vuelto trazo, huella… Una obra que ofrece la posibilidad del preguntarnos frente a ella: de qué esta hecha y cómo ha sido realizada nos sugiere una pregunta “natural”: ¿qué mundo es el que se muestra en ella? Y la respuesta entonces es polémica: se percibe que está tejida con el dualismo: materialidad y artifi cio, naturaleza y urbanidad, oscuridad y luz, percibido en los contrastes de las sugerentes perspectivas que insinúan relieves y superfi cies lisas, policromía y ausencia de color, colores sólidos y fi guras huidizas y los umbrales que conectan el adentro y el afuera de su existencia. El marco de la obra esta delimitado por el color…
Carlos Vásquez nos sugiere a su manera un antídoto contra el olvido de la memoria, y nos recuerda de lo que estamos hechos y lo que somos: Tradición y creación; legado y reinvención…Carlos Vásquez nos asoma sin ambages a un viejo nuevo problema: ¡¿Qué es la pintura?! Y su obra nos provee una pista de la respuesta posible… Cuando el protagonista de un trazo humano o de una huella intencionada es el color es porque ella conlleva en sí misma la aspiración de ser pintura.
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