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QUERIDOS AMIGOS, flores y frutos para artistas de la tierra
<span style="border: 0pt none ; margin: 0pt; padding: 0pt; background: transparent none repeat scroll 0% 0%; font-family: serif; font-variant: normal; font-weight: bold; font-size: 100%; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal; position: static; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial; text-align: left; text-indent: 0pt; text-transform: none; color: red; text-decoration: underline; cursor: pointer;" id="gtbmisp_51">Queridos amigos
a menudo me acuerdo de vosotros y del buen momento en que nos hemos conocido.
Mi trabajo en arte, cuando no a pasos lentos, se desarrolla a saltos, distanciados a veces por años enteros.
Hace bien poco volví a estar dispuesta a "lanzarme" y me dirigí al borde mismo de la cornisa, sola, como en otras ocasiones, juntando arrojo para no dudar y saltar al vuelo.
Entonces os encontré.
Cuando me iba acercando divisé una multitud; erais vosotros. Todos estábamos allí por lo mismo y teníamos parecidas inquietudes</span><span style="font-weight: bold;">.</span><span style="font-style: italic;"><span style="font-weight: bold;">
</span>De esa manera, así, acompañados nos lanzamos y volvemos a subir. Así es más fácil, porque aunque el estómago se nos encoge igual de la impresión, ya no tenemos miedo.</span><br style="font-style: italic;" /><br style="font-style: italic;" /><span style="font-style: italic;">Eso me ha pasado: ya no tengo miedo </span><br style="font-style: italic;" /><span style="font-style: italic;">y es en gran parte porque lo que parecía una familia excluyente y desairada (cierto entorno del arte), se ha transformado en un grupo acogedor, generoso e integrador.</span><br style="font-style: italic;" /><br style="font-style: italic;" /><span style="font-style: italic;">Gracias por esta iniciativa.</span><br style="font-style: italic;" /><br style="font-style: italic;" /><br style="font-style: italic;" /><span style="font-style: italic;">Agurtzane Anduetza</span>
a menudo me acuerdo de vosotros y del buen momento en que nos hemos conocido.
Mi trabajo en arte, cuando no a pasos lentos, se desarrolla a saltos, distanciados a veces por años enteros.
Hace bien poco volví a estar dispuesta a "lanzarme" y me dirigí al borde mismo de la cornisa, sola, como en otras ocasiones, juntando arrojo para no dudar y saltar al vuelo.
Entonces os encontré.
Cuando me iba acercando divisé una multitud; erais vosotros. Todos estábamos allí por lo mismo y teníamos parecidas inquietudes</span><span style="font-weight: bold;">.</span><span style="font-style: italic;"><span style="font-weight: bold;">
</span>De esa manera, así, acompañados nos lanzamos y volvemos a subir. Así es más fácil, porque aunque el estómago se nos encoge igual de la impresión, ya no tenemos miedo.</span><br style="font-style: italic;" /><br style="font-style: italic;" /><span style="font-style: italic;">Eso me ha pasado: ya no tengo miedo </span><br style="font-style: italic;" /><span style="font-style: italic;">y es en gran parte porque lo que parecía una familia excluyente y desairada (cierto entorno del arte), se ha transformado en un grupo acogedor, generoso e integrador.</span><br style="font-style: italic;" /><br style="font-style: italic;" /><span style="font-style: italic;">Gracias por esta iniciativa.</span><br style="font-style: italic;" /><br style="font-style: italic;" /><br style="font-style: italic;" /><span style="font-style: italic;">Agurtzane Anduetza</span>
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